IMPORTANCIA DE LA PROTEÍNA C

 ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA PROTEÍNA C Y SU DEFICIENCIA?


Introducción. 

Para poder entender qué es la proteína C (PC) y su deficiencia, debemos hablar de coagulación. La coagulación es el proceso por el cual la sangre pierde su liquidez para volverse de la consistencia de un gel. 
La coagulación sanguínea es un conjunto de reacciones que dan lugar a la formación de trombina (enzima que se encuentra en la sangre y que actúa sobre el factor de coagulación fibrinógeno para formar fibrina, ayudando a la coagulación sanguínea) en el sitio de la lesión del vaso sanguíneo. 
En este proceso, intervienen múltiples sustancias, y se genera una cadena de sucesos que dan como resultado la coagulación. Todo empieza cuando sucede la lesión en el vaso sanguíneo; lo cual activa proteínas (factores de coagulación), se produce un efecto de cascada y al final de ésta se forma el coágulo. A continuación, se anexa este link a un video de youtube que nos puede ayudar a comprender mejor qué es la coagulación: https://youtu.be/-WdtuQ-CHqw?si=fLz7bOwED5MKeOuq.


Ejemplo ilustrativo de lo que sucede en el vaso sanguíneo en el proceso de la coagulación; que consiste en el cambio de líquido a consistencia de gel de la sangre para formar un coágulo. Al haber un daño, el vaso se contrae y se forma un tapón, en el cual hay cambios de sus sustancias y se genera un coágulo. 
La proteína C es una molécula crucial en el proceso de coagulación sanguínea que desempeña un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio entre la formación y la disolución de los coágulos. Su importancia radica en su capacidad para regular y controlar la coagulación, lo que evita la formación excesiva de coágulos sanguíneos y, por lo tanto, ayuda a prevenir enfermedades trombóticas potencialmente mortales, como la trombosis venosa profunda, el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. 
La proteína C actúa regulando la anticoagulación, inflamación y muerte de las células. Además, mantiene la permeabilidad de los vasos sanguíneos. Cuando la proteína C se activa, inactiva algunos factores de coagulación, lo cual impide que continúe el proceso de la coagulación.



La proteína C NO debe confundirse con Proteína C reactiva, proteína C quinasa o péptido C.
En este esquema ilustrativo, vemos los diferentes procesos que conducen al sangrado de las heridas. Puede ocurrir por diferentes causas y esto lleva a que se contraigan los vasos sanguíneos y haya un daño en el tejido de éstos.


Desarrollo. 

La proteína C es dependiente de vitamina K y se produce en el hígado. Al iniciar la cascada de coagulación, a su vez, se activa un sistema de contrarregulación en el cual forma parte la proteína C. Para poder funcionar, la PC necesita activarse y convertirse en PCA. Para activarse, ésta necesita de calcio, trombina y fosfolípidos; esta activación ocurre en la superficie endotelial. La proteína C actúa inhibiendo la acción de otras proteínas involucradas en la coagulación, particularmente la trombina y el factor V, lo que reduce la generación de trombina y, en consecuencia, la formación de coágulos. Este mecanismo de control es esencial para mantener la sangre en un estado fluido y prevenir la obstrucción de los vasos sanguíneos.

La proteína C activada se convierte a partir de su precursor inactivo, la proteína C, mediante trombina acoplada a trombomodulina. La conversión de proteína C en proteína C activada puede verse alterada durante la sepsis como resultado de la regulación negativa de la trombomodulina por las citocinas inflamatorias.
Los niveles reducidos de proteína C se encuentran en la mayoría de los pacientes con sepsis y se asocian con un mayor riesgo de muerte.
Cuando hay deficiencia de proteína C o una alteración en su actividad, se produce un desequilibrio en el sistema de coagulación, lo que puede llevar a una mayor predisposición a la formación de coágulos. Esto puede tener consecuencias graves, como la trombosis venosa profunda, la embolia pulmonar o incluso la coagulación intravascular diseminada (CID).
La proteína C funciona de la siguiente manera: 
1. Activación: La proteína C se encuentra en el plasma sanguíneo en su forma inactiva. Para que se vuelva activa y pueda cumplir su función de inhibir la coagulación, primero debe ser activada. La activación de la proteína C se produce en respuesta a la presencia de trombina, que es una enzima clave en la cascada de coagulación. La trombina se forma cuando se inicia la coagulación debido a una lesión en un vaso sanguíneo.
2. Cofactor: Para que la proteína C pueda ejercer su función anticoagulante, requiere un cofactor llamado proteína S, que se encuentra en la superficie de las membranas celulares de las células endoteliales y plaquetas. La proteína S forma un complejo con la proteína C activada (llamado complejo proteína C activada/proteína S) que es esencial para su actividad anticoagulante.
3. Inhibición de la coagulación: Una vez que la proteína C se activa y se une a la proteína S en la superficie de las células, se convierte en una enzima que tiene la capacidad de inactivar dos importantes factores de coagulación: el factor Va y el factor VIIIa. Estos factores son esenciales para la generación de trombina, que es necesaria para la formación de coágulos sanguíneos. La proteína C degrada activamente el factor Va y el factor VIIIa, lo que ralentiza la cascada de coagulación y evita que se formen coágulos de manera excesiva.
4.Control del equilibrio: La proteína C, en conjunto con la proteína S, actúa como un sistema de control para mantener un equilibrio adecuado en la coagulación. Este mecanismo de retroalimentación negativa asegura que la coagulación se limite a la zona donde se necesita para detener el sangrado, pero no se produzca en exceso, lo que podría llevar a la formación de coágulos patológicos en el sistema circulatorio.

Conclusión. 

En resumen, la proteína C desempeña un papel crucial en la regulación de la coagulación sanguínea y su importancia radica en su capacidad para prevenir la formación excesiva de coágulos, lo que contribuye a mantener la integridad del sistema circulatorio y prevenir enfermedades trombóticas potencialmente mortales. Su estudio y monitoreo son esenciales en el diagnóstico y el tratamiento de trastornos de la coagulación y enfermedades relacionadas con la formación de coágulos.

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